“Soy mejor de lo que he podido demostrar”, dijo Miguel Oliveira a MOW Mag en Misano. Para entonces, el portugués ya sabía que en 2026 no seguiría en MotoGP. Su futuro estaba abierto y su continuidad, prácticamente descartada. La frase, simple pero clara, refleja una realidad compartida por varios pilotos: no siempre el talento basta para mantenerse en la categoría reina.
Una carrera condicionada por lesiones
Oliveira fue subcampeón en Moto3 y Moto2, y consiguió cinco victorias en MotoGP. La más recordada: la de Portugal 2020. Sin embargo, su trayectoria estuvo continuamente marcada por lesiones que afectaron momentos clave de su carrera. No solo condicionaron resultados, también oportunidades.
En 2025, la luxación del ligamento esternoclavicular que sufrió en Argentina le impidió activar la cláusula de rendimiento que necesitaba para continuar. Lo que parecía una apuesta estable con Pramac terminó en un pulso interno con Jack Miller, agravado por la llegada de Toprak Razgatlioglu desde el WorldSBK.
La decisión tardía del equipo lo dejó sin margen de reacción. Y, en un giro curioso, Oliveira terminará compitiendo en Superbikes con BMW, la misma marca que deja Toprak para ocupar su lugar en MotoGP.
Una despedida manejada con respeto
Hay dos puntos relevantes en su salida. El primero: la actitud del portugués. A pesar de que la situación fue desfavorable, Oliveira ha sido respetuoso y diplomático. Ha valorado el trabajo del equipo humano de Yamaha y Pramac, incluso cuando sabía que no seguiría.
El segundo: lo que ocurrió en el Gran Premio de Portugal. Allí se evidenció el impacto que puede tener un piloto que llega desde un país sin tradición motociclista. El público portugués lo acompañó como a un referente nacional, más allá de sus resultados o de sus altibajos.

El valor real de la trayectoria de Miguel Oliveira en MotoGP
De cara a Valencia, su despedida en MotoGP llega con un historial que sostiene su importancia: fue el primer portugués en ganar en Moto3 (Mugello 2015), el autor de la primera victoria de KTM en Moto2 y el protagonista del primer triunfo del Tech3 y de un portugués en MotoGP (Estiria 2020).
Oliveira no estuvo en la lucha por títulos de la categoría reina, pero dejó huella en hitos concretos y en la percepción de los aficionados. En Portimão quedó claro que su impacto no depende exclusivamente de campeonatos.
Un futuro aún por definirse
Su llegada al WorldSBK con BMW lo ubica en un entorno competitivo, ya sin Toprak, Rea, pero en compañía de Danilo Petrcci. Y mientras se resuelve el interés de Aprilia por tenerlo como piloto de pruebas en MotoGP, Oliveira mantiene abiertas las puertas que muchos pensaron cerradas. Si el acuerdo prospera, lo veremos, como pocos, moviéndose entre los dos campeonatos de motos más relevantes del mundo.
Quizá su frase en Misano no fue una despedida, sino una declaración pendiente: Miguel Oliveira sigue creyendo que es mejor de lo que ha podido demostrar. Y puede que aún tenga tiempo para probarlo.