Álex Márquez cerró su temporada con una victoria rotunda en el Gran Premio de Malasia, confirmando el subcampeonato y rubricando su mejor año en MotoGP. El piloto de Gresini completó una carrera perfecta en el abrasador asfalto de Sepang, donde la gestión de los neumáticos fue tan decisiva como el ritmo puro.
El ilerdense partía desde la primera fila y arrancó bien, aunque no lo suficiente como para mantener a raya a Pecco Bagnaia y a Pedro Acosta en la primera frenada. Sin embargo, apenas un par de curvas después, Márquez empezó su ataque. Primero dio cuenta de Acosta, en la misma vuelta inicial, y acto seguido superó a Bagnaia en la segunda vuelta para asumir el liderazgo. Desde ese momento no soltó el mando.
El menor de los Márquez marcó el ritmo con la frialdad de quien sabe exactamente hasta dónde puede forzar. Administró su ventaja en torno al segundo y no permitió que nadie se acercara lo suficiente como para inquietarlo. La gestión fue impecable, especialmente en un circuito donde el calor, la humedad y la exigencia del trazado convierten cada vuelta en un ejercicio de resistencia.
El segundo puesto fue para un Pedro Acosta que firmó una carrera muy madura. El murciano consiguió por fin contener el desgaste de los neumáticos, uno de los talones de Aquiles de su KTM en las últimas citas, y defendió su posición con oficio y determinación. La recompensa: otro podio y la confirmación de que está cerrando el curso a un nivel altísimo.
Tercero fue Joan Mir, que repitió podio tras el logrado en Japón y volvió a mostrar que su conexión con la Honda empieza a dar señales de vida. El campeón de 2020 aprovechó el abandono de Bagnaia y los errores de sus rivales para escalar hasta el cajón y dar un respiro a una marca que necesitaba noticias positivas.
La gran decepción del día fue, precisamente, Pecco Bagnaia. El italiano parecía en disposición de pelear por la victoria, rodando con solvencia en las primeras vueltas, hasta que, a tres giros del final, su Ducati dijo basta. En un primer momento se especuló con un fallo mecánico o una rotura de motor, pero horas después Michelin confirmó el verdadero motivo: un pinchazo en la rueda trasera que lo obligó a abandonar. Un final cruel para un piloto que venía de ganar la Sprint y que necesitaba cerrar el fin de semana con buenas sensaciones.
El resultado permite además que Gresini Racing se proclame mejor equipo independiente del año, un logro que recompensa una temporada impecable tanto de Álex Márquez como de la estructura dirigida por Nadia Padovani.
Con Márquez en lo más alto del podio, Acosta consolidando su estatus de futuro líder y Mir reencontrándose con su mejor versión, Sepang ofreció una de las carreras más equilibradas y limpias del año.
Y, por encima de todo, la confirmación de que, sin su hermano en pista, Álex Márquez ha sabido honrar el apellido con una actuación digna de campeón.
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