marzo 15, 2026
septiembre 30, 2025
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Pecco Bagnaia y la Ducati que parece no ser tan igual

Pecco Bagnaia Motegi

En MotoGP, las certezas absolutas casi nunca existen. Lo que parece blanco o negro se mueve en una escala infinita de grises: el ingeniero que asegura que dos piezas son idénticas, el piloto que siente que no lo son, la fábrica que defiende un concepto, y la pista que dicta sentencia. Lo ocurrido en Motegi con Francesco Bagnaia es un recordatorio brutal de esa realidad.

El italiano, bicampeón del mundo de MotoGP vestido de rojo, volvió a ganar con la contundencia mostrada en sus victorias los años anteriores. Recuperó la confianza, se reencontró con su pilotaje fluido y volvió a parecerse a sí mismo. Pero detrás de esa recuperación hay una historia reveladora: Pecco no ganó con la Ducati GP25, sino con una GP24 «completa», la de Franco Morbidelli, equipada con las partes homologadas de Pecco 2025.

Una información que me llega de fuente fiable del paddock y que, en honor a la verdad compartí en exclusiva el Sábado al mediodía, esto explica tanto el renacer de Bagnaia como las dudas que Ducati preferiría no enfrentar.

Foto: Ducati Corse

El cambio de Misano a Motegi

La cronología es sencilla. En el test de Misano, Bagnaia probó directamente la moto de Morbidelli: una GP24 íntegra, con la única modificación del motor 2025 homologado para él. La sensación fue inmediata.

De repente, el italiano encontró lo que llevaba meses buscando: confianza en el tren delantero, naturalidad en los giros, menos pelea en cada frenada. “Era la misma moto, pero no lo era”, explicaba un técnico del paddock que conoce bien la situación. Lo suficiente como para convencer al entorno de Bagnaia de que, para Japón, había que apostar sin titubeos por esa configuración.

Ducati tomó la decisión más pragmática: mover la moto de Franco al box oficial. Los mecánicos del VR46 tuvieron que montar una GP24 desde cero para Morbidelli, en un trabajo a destajo que refleja lo insólito de la situación. ¿Por qué no le montaron una GP24 a Pecco en el box en vez de coger la de Morbidelli? Más adelante respondemos a esto.

Y el resultado ya lo vimos: pole, victoria en la sprint y el Domingo un dominio incontestable.

No es mafia, es MotoGP

Desde fuera podría parecer una maniobra turbia, una especie de “engaño” interno. Pero no lo es. O no al menos en el sentido conspirativo. Una fuente directa del paddock lo explicaba bien: esto pasa más veces de las que se cree.

Cuando un piloto pide piezas de una versión anterior, el equipo muchas veces asegura que “ya es lo mismo”. Sobre el papel, las diferencias son mínimas: el mismo carenado debería encajar en un chasis con ligeras modificaciones, los cálculos de rigidez en ordenador dicen que todo es idéntico, o el proveedor de soldadura fabrica según plano. Pero la realidad es otra, estas palabras no las uso como justificación, sino como explicación tras preguntar por estos temas a alguien de dentro, no es que esto se haya tenido que dar así, pero son ejemplos que he recibido sobre cosas que pasan.

“Para el ingeniero es igual, pero no es igual”, me decía. Lo que en fábrica parece equivalente, en la pista puede suponer una diferencia de sensaciones brutal. Y ahí está la clave: Bagnaia llevaba meses pidiendo la GP24, quizá recibiendo piezas que le decían que eran equivalentes, hasta que se cansó. Y entonces pidió lo obvio: “dadme la de Franco, que sé al 100% que es una 24”.

No es mafia, es la lógica de un equipo de MotoGP. Las piezas ya están fabricadas, el stock es limitado, y no puedes repartir alegremente componentes de un año para otro porque tienes que cubrir a todos los pilotos. Pero la consecuencia es clara: Pecco llevaba medio año peleando contra una moto que, aunque parecida o «muy similares» como el mismo Pecco llegó a decir no le daba las mismas sensaciones.

Lo psicológico: causa y consecuencia

Se ha hablado mucho del estado mental de Bagnaia. Incluso voces cercanas a su entorno admitían que estaba “tocado” por la sombra de Marc Márquez. Y esto os puedo asegurar que fue así, vuelvo a repetir, por fuentes cercanas.

Pero la psicología no era la causa, sino la consecuencia. El verdadero problema estaba en la moto. Bagnaia depende de una máquina equilibrada, dócil, que le permita exprimir su estilo de frenadas largas y curvas encadenadas. Márquez, en cambio, puede sobrevivir con una moto con sus posibles taras, es uno de esos genios que como el mismo Pecco dijo «puede ir rápido incluso con un tractor».

Quizás las palabras de Pecco sobre que Marc al no haber estado con la GP24 realmente no tiene o no siente esas carencias sean parte también de la mejor aliada de Marc, él ve que es competitivo y que obviamente potencial la moto tiene para ganar, lo que quizás no sabe es que podría tener algo mejor.

Algo que además y quiero dejar claro siempre he dicho y los que me sigan saben que ha sido una frase mía muy repetida en mis programas, los problemas de Pecco Bagnaia aunque tengan una base técnica se ven afectados cada vez más y más en lo mental cuando tienes a un compañero de equipo que te magnifica o amplifica los problemas, pero esto como siempre he dicho, no me parece una debilidad, sino una reacción humana, estar pasándolo mal mientras tu compañero no para de celebrar de fiesta en fiesta debe ser algo difícil de digerir. Marc Márquez nunca fue el problema directo pero sí un amplificador de este.

Ese contraste explica por qué el Mundial tomó caminos tan distintos para los dos. Y por qué en Japón vimos a un Pecco liberado: porque, por primera vez en meses, volvió a sentir que podía competir.

En mi opinión el Pecco de comienzos de año, que no se bajaba del podium y que incluso le ganó a Alex Márquez por méritos propios en Austin posiblemente si se hubiese mantenido en la base de esa moto podría haber dado más guerra, pero decidió perderse buscando mil cosas, mil maneras de revertir y volver a las sensaciones del año pasado, posiblemente entre cambio y cambio empezó a hundirse más en su propio boquete y todo eso derivó en esas consecuencias mentales, que vuelvo a decir, queda demostrado que no eran causas sino consecuencias.

Foto: Ducati Corse

¿Por qué ahora?

Es la pregunta del millón. ¿Por qué Ducati no dio este paso antes? Hay varias hipótesis.

  1. Orgullo técnico: admitir que la GP25 no funcionaba como debía era reconocer un error de concepto.
  2. Logística de piezas: el stock ya fabricado de la 25 debía gastarse, y no se podían repartir las de la 24 sin comprometer a los otros equipos satélite.
  3. Confianza en la adaptación: Ducati pudo pensar que Pecco acabaría adaptándose y mostrando esa capacidad, con una 25 que potencial para luchar por el título tenía.

Esto deja un poso amargo: Bagnaia lo sabe, y por eso su victoria en Motegi es tan liberadora como frustrante.

La adaptación no es igual para todos

Esto, por supuesto, no significa que Bagnaia y Márquez no dispusieran de las mismas armas al inicio de la temporada. Ambos tenían sobre la mesa una GP25 homologada para 2025 y ambos afrontaron el mismo reto técnico. La diferencia es que Marc, con su talento desbordante y su capacidad de adaptación, fue capaz de moldear la moto a su estilo, convivir con sus defectos y extraer resultados incluso en situaciones límite. Bagnaia, en cambio, necesita un equilibrio mayor para explotar su fluidez natural. Esa no es una debilidad en sí misma, sino una característica de su pilotaje. Pero la consecuencia es evidente: cuando la moto no ofrece esa armonía, el castigo para Pecco es mucho más severo que para Márquez.

Foto: Ducati Corse

Ducati ante el espejo

La situación abre debates que Ducati nunca reconocerá públicamente. Admitirlo sería aceptar que Pecco perdió gran parte de la temporada por un error de concepto, que la gestión de piezas no ayudó, y que la llegada de Márquez tapó los defectos de la GP25, además si todo esto se confirmara podríamos decir que suerte del Lenovo Ducati que tenían a Marc en sus filas para salvar este año.

Lo que viene ahora es crucial. Si Bagnaia confirma en Indonesia, Australia y Malasia lo que mostró en Japón, la narrativa se consolidará, esto no es solo una vara de medir para Pecco Bagnaia, lo es también para Ducati.

Conclusión: la grieta entre teoría y realidad

Lo que ocurrió en Motegi no es solo una historia de piezas y configuraciones. Es un recordatorio de que MotoGP vive en la grieta entre la teoría y la realidad. Lo que en los cálculos parece idéntico, en las manos de un piloto puede marcar la diferencia entre ganar o perder.

Bagnaia encontró en Japón la moto que llevaba pidiendo desde el inicio del año, quizás la moto que «era igual» puede que no fuese tan igual.

Y al mismo tiempo, hay un Márquez que ganó con lo que había, porque sí, Marc Márquez es ese talento que todos conocemos que es capaz de ser rápido con lo que le den, si la moto tiene potencial para ganar, por complicada que pueda ser conseguirá ponerla ahí. Lo curioso es pensar que quizás Marc ha vuelto a ganar sin tener la mejor moto de la parrilla.

Los próximos grandes premios dirán si lo de Motegi fue un oasis o el inicio de un nuevo camino. Pero lo que está claro es que este Mundial deja algunas preguntas que imagino con el tiempo iremos sabiendo sus respuestas, sea como sea tenemos unas carreras por delante apasionantes para confirmar que Pecco esté de vuelta a las posiciones que todos esperábamos que estuviese, posiciones en las que estuvo a comienzo de año y de las que se fue alejando al avanzar la temporada, si se confirma ganamos todos los aficionados.

4 Comments Deja una respuesta

  1. Así es y no hay que darle más vueltas, Marc y dicho por Pecco es rápido hasta con un tractor (repetido ya muchas veces) el Pecco de inicio de temporada estaba hay, pero quiso llegar más lejos ganar a Marc y ahí fue donde se perdió, si encima tu compañero arrasa apaga y vámonos.
    No hay más Pecco depende de una moto perfecta y eso ocurre pocas veces, ojalá en lo que queda de mundial este arriba, pero solo eso arriba y Marc ya liberado de ganar el mundial puede batir todos los récord que le quedan.
    Un abrazo Fran.

  2. Todas las motos de todas las marcas evolucionan de un año para otro y es trabajo de los pilotos adaptarse a los cambios y sacarles el máximo partido. En eso Pecco ha fracasado esta temporada pero sería ridículo volver a la GP24 cuando el compañero con la misma moto lideraba con gran superioridad y ha acabado ganando el Mundial con la mayor ventaja de la historia. Es como si el año pasado, cuando Pecco volaba con la GP24, la hubieran tenido que modificar porque a Bastianini no le iba tan bien. Es absurdo. Eso sólo tendría sentido si la GP25 no le fuera bien a nadie. Pero Marc dominaba y el mismo Pecco se mantiene tercero a pesar del mal año que ha tenido. La moto es buena y es la misma para los 2, es problema de Pecco no haberse adaptado. Parael equipo Ducati oficial la temporada es un éxito: pasan de perder el Mundial con un piloto de uno de sus equipos satélites a ganarlo con 5 carreras por disputarse. Y eso manteniendo el dominio en constructores y como equipo y además de momento mejorando la posición de su segundo piloto, que el año pasado fue cuarto y este lleva toda la temporada tercero. Está bien que lo ayuden a salir del bache, como seguro que ayudaban a Bastianini, pero ese relato de lo mala que les ha salido la GP25 no tiene sentido. En global,han hecho mejor temporada.

  3. «Fumata blanca en Motegi, habemus Pecco» Como aficionado al deporte del motociclismo, espero expectante las próximas carreras de MotoGP, espero más competitividad para conseguir los podios que quedan para los título de subcampeón y tercer puesto. Que gane el mejor piloto, deseo, todos, todos…, merecen mi respeto.

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